Por fin he logrado vivir en un barrio donde se puede
compartir ampliamente con los vecinos, construyendo lazos de amistad. Basta
caminar una o dos cuadras para platicar. En las noches, sacamos los perros y
tenemos una reunión entre varios, humanos por una parte, perros por la otra. En
la foto, Ricardo (Odontólogo) y Macarena (Asistente Social y directora del
centro de acogida del Hogar de Cristo en Curacaví) a quienes invitamos a compartir.